miércoles, 25 de abril de 2012

Le importa aDios cuando sufro?

¿Le importa a Dios cuando sufro?


Vivimos en un mundo donde ocurren cosas terribles a la gente que no lo merece. El huracán Katrina desembarcó furiosamente en Nueva Orleáns, rompiendo los diques, y centenares murieron y centenares de miles quedaron sin techo ni agua potable. Las casas y todas las posesiones fueron barridas de la faz de la tierra. Cada día el sufrimiento puede tomar formas distintas: una enfermedad repentina, un accidente, un divorcio, la muerte de una esposa o de un hijo. Cualquiera sea la razón, cuando estamos heridos lloramos instintivamente. Queremos saber el porqué. ¿Por qué me ocurre esto a mí? ¿Sabe Dios, o le importa, cuando sufro?
Puede ser que ahora no te sea fácil creer, cuando la herida es tan dolorosa, pero Dios sabe todo acerca de tu dolor. Y le importa mucho. Él está muy cerca, aun cuando parece estar lejos. Nosotros lo sabemos muy bien, porque Jesús prometió: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (S. Mateo 28:20). No tengas dudas, Dios está contigo cuando estás herido: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán” (Isaías 43:2). Dios está allí en nuestras mayores pruebas y sufrimientos.
Pero si esto es verdad, ¿por qué Dios no hace algo al respecto? ¿Por qué no me evita el dolor o hace que se vaya?
En primer lugar, ¿cómo sabes que Dios no está haciendo algo al respecto? ¿Cómo sabes que tu situación no sería aun peor si no fuera por la intervención divina? Vivimos en un mundo en el que el mal es una realidad. La Biblia dice que este mal es el resultado directo de Satanás, quien está comprometido en una lucha de vida o muerte contra Dios.
La Biblia describe una escena que nos muestra que Dios está reteniendo este mal, para que no haga mayores daños. El Apocalipsis habla de cuatro ángeles que sostienen los vientos de la tierra, y un ángel del cielo los urge, diciendo: “No hagáis daño a la tierra” (Apocalipsis 7: 3). Dios nos está protegiendo de las peores consecuencias del deseo de Satanás por destruirnos.

 El dilema de Dios

En segundo lugar, Dios tiene un problema. Como ves, vivimos en un mundo en el cual el mal es una terrible realidad. Satanás está enfrascado en una gran lucha contra Dios y el bien. Él está tratando de destruirnos a nosotros y a todas las cosas que producen algún tipo de felicidad. Dios es más fuerte que Satanás, y nuestro Señor finalmente ganará la guerra. Y algún día, el pecado, el mal y el sufrimiento serán totalmente erradicados de la tierra y del universo entero. Pero, mientras tanto, Satanás tiene el poder de causar dolor, daño y muerte.
El problema de Dios es éste: Cómo vencer a Satanás y a la vez conservar en ti y en mí la posibilidad de elegir libremente. Nuestra libertad de elección —ya sea para el bien o el mal— es un don fundamental que Dios desea y debe preservar a toda costa. Si no escogemos libremente estar de parte de Dios, entonces Satanás ha ganado. En el origen de todas las cosas, él acusó a Dios de ser dictatorial y arbitrario al demandar obediencia. Y se ubicó a sí mismo como la única alternativa respecto de Dios.
La respuesta de Dios al desafío de Satanás fue demostrar su absoluta abnegación al enviar a su propio Hijo a la tierra para vivir como uno de nosotros y morir por nosotros en la cruz.
Tú y yo debemos escoger entre Dios y Satanás. Y a fin de rebatir la acusación del diablo de que Dios nos forzó a seguirlo porque es más poderoso, el Señor debe asegurarse de que la elección que hagamos es por nosotros mismos, esto significa elegir honesta y libremente. Esta es la razón por la cual la libertad de elección es tan importante para Dios. Pero es también la fuente de su problema. Porque si nosotros podemos elegir libremente, entonces podemos llegar a elegir el mal; podemos escoger hacer daños terribles a los demás.

El abuso de la libertad

No debería sorprendernos, entonces, que algunas personas elijan el mal, cuyo resultado es el dolor y el sufrimiento. Cuando una joven
madre muere de cáncer, cuando un matrimonio se disuelve, cuando un automóvil mata a un niño en un accidente, cuando sufres por cualquier razón, significa que Satanás aún está luchando contra Dios, y que a veces gana una batalla.
Sin embargo, la Biblia nos asegura que finalmente Dios ganará la guerra. El Apocalipsis describe esto con la figura de Jesús montado sobre un caballo blanco, encabezando los ejércitos celestiales. Miles de millones de ángeles santos lo siguen. Su paciencia con la maldad de Satanás ha alcanzado sus límites.
La batalla es corta. Satanás y todos los impíos son capturados. La destrucción del mal será completa cuando el diablo sea destruido. Esto será el fin del odio, de la violencia, del terrorismo y del homicidio. Será el fin de todo el dolor, de las cosas tristes, grandes y pequeñas, que Satanás ha causado para que suframos.

No más dolor

La Biblia promete que el pecado nunca más se volverá a levantar(Nahum 1:9). Además dice que Dios hará nuevas todas las cosas, incluyéndonos: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron (Apocalipsis 21:4).¿Le importa a Dios que estés sufriendo? Por supuesto que sí. ¿Está haciendo algo al respecto? Ciertamente, tanto para reivindicar su nombre ante el universo como por ti personalmente. Él promete: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

¿Por qué a mí?

Es natural preguntarnos “¿por qué a mí?” cuando el dolor y los problemas llegan a nuestra vida. A menudo esto parece muy injusto. ¿Por qué algunas personas parecen estar tan libres del dolor, mientras les ocurren cosas terribles a otras? ¿Por qué? ¿Por qué Dios parece obrar milagros para algunos y no para otros?
No existen respuestas totalmente satisfactorias a estas preguntas. Debemos recordar, sin embargo, que finalmente el poder de hacer milagros —y la razón para hacerlos— permanece únicamente en las manos de Dios y sólo de Dios. Él ve todo el escenario de la historia de la humanidad, y hará todas las cosas correctamente.
Enfrentados con tales circunstancias, debemos confiar en el hecho de que, aun cuando no tengamos las respuestas, Dios las tiene. Podemos confiar en que cuando todas los problemas de la vida en esta tierra sean resueltos, sabremos que “las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).

sábado, 14 de abril de 2012

Un mensaje para Hoy

Descubra 20: Un mensaje para Hoy

Estudio Bíblico "Descubra Online" 20 de 20.
Ramón Umashankar era brahmán de nacimiento. Desde pequeño, sus mayores le enseñaron que era un dios, y que para hacer efectiva su divinidad debía practicar yoga y meditación. Al llegar a la adolescencia, Ramón comenzó a preguntarse si realmente podría encontrar a Dios mediante los diferentes ídolos que se adoraban en los templos hindúes.
Con el paso de los años, Ramón comenzó a examinar la Biblia y las enseñanzas de Cristo. Siempre había respetado a Jesús por su humildad, pero ahora se enteraba que el Mesías sostenía ser el Hijo único de Dios. Notó que muchos cristianos parecían tener una paz en su corazón que él no había logrado tras muchos años de meditación.

Cuando vio una película sobre la vida de Cristo, por primera vez comprendió que Jesús, como ser humano, había sufrido y experimentado temor. Antes de eso pensaba que de alguna manera había usado sus poderes sobrenaturales para eludir el dolor de la crucifixión. Ahora se preguntaba, ¿cómo pudo pasar por una prueba tan grande para salvar a hombres pecadores?
Mientras meditaba sobre la muerte de Cristo, se sintió abrumado por tal demostración de amor. Decidió renunciar a su codiciada posición de brahmán y entregar su vida a Jesús, el Salvador. En comparación con el amor sacrificado de Cristo, Ramón dijo: "Todo lo demás se hizo pedazos".
Este joven brahmán descubrió la verdad central del cristianismo: Jesús, el Salvador del mundo.
1. ¿QUÉ RELIGIÓN SALVA?
Jesús es el Camino, el único camino de salvación.
"En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". -- Hechos 4:12. (A menos que se indique algo diferente, los textos bíblicos de esta guía de estudio son de la versión Reina-Valera revisada en 1960.)
La Biblia enseña claramente que estamos perdidos en pecado, y por lo tanto sujetos a la penalidad del pecado: la muerte (Romanos 6:23). Todos hemos pecado (Romanos 3:23). Como resultado, todos enfrentamos la muerte, por lo que todos necesitamos ser rescatados. Jesús es el Único que nos puede rescatar de la condenación del pecado.
"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero". -- S. Juan 6:40.
Hay una sola religión verdadera:
"Un Señor, UNA FE, un bautismo". -- Efesios 4:5.
2. ¿TIENE DIOS UN MENSAJE ESPECIAL PARA NUESTROS DÍAS?
Sí, Dios tiene un mensaje especial para los cristianos de los últimos días. Es el mensaje triple que se encuentra en Apocalipsis 14:6-16.
a) El mensaje del primer ángel:

"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas". -- Apocalipsis 14:6-7.
Aunque la Escritura presenta tres mensajes simbolizados por tres ángeles, en realidad es el pueblo de Dios el mensajero para proclamarlos. No se trata de un nuevo evangelio, sino del "evangelio eterno" a todo el mundo: "a toda nación, tribu, lengua y pueblo" . El evangelio eterno de Jesús es el mismo mensaje de salvación que el pueblo de Dios del Antiguo Testamento aceptó "por fe" (Hebreos 3:16-19: 4:2; 11:1-40); contiene las mismas enseñanzas que el mismo Jesús proclamara; es el mismo evangelio que los discípulos predicaron para conquistar el mundo para Cristo y el que durante los siglos de la era cristiana mantuvo en alto la esperanza de salvación en quienes lo aceptaron.
El sencillo pero salvador evangelio de Jesús casi desapareció de la iglesia por más de mil años durante la Edad Media, pero la Reforma lo revivió y el pueblo de Dios lo predica hoy en todo el mundo. El primer ángel proclama este mismo mensaje evangélico, pero es dado en un nuevo marco --un marco mundial-- para las personas que viven en estos últimos días, previos a la segunda venida de Cristo.
A quienes aceptan este mensaje se les exhorta: "Temed a Dios, y dadle gloria [reflejad su carácter]". Los tales muestran al mundo el carácter amante de Dios, no sólo con sus palabras sino también con el testimonio de sus vidas, que revelan lo que Dios puede hacer mediante seres humanos llenos del Espíritu de Cristo.
Este mensaje nos exhorta a adorar "a aquel que hizo el cielo y la tierra" (Apocalipsis 14:7). 
b) El mensaje del segundo ángel:
"Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". -- Apocalipsis 14:8.
El segundo ángel nos advierte que "ha caído Babilonia, la gran ciudad". Apocalipsis 17 representa a la Babilonia espiritual --el cristianismo apóstata-- como una mujer inmoral (vers. 5). Ésta aparece en contraste con la mujer pura de Apocalipsis 12, quien representa a la iglesia cristiana. La mujer que representa a Babilonia es una mujer inmoral que "ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". El vino de las doctrinas falsas ha impregnado estas formas adulteradas del cristianismo. El mensaje del segundo ángel llama al pueblo de Dios a resistir las falsas enseñanzas de un cristianismo apóstata que oscurece las verdades de la Palabra de Dios.
Babilonia representa una mezcla de muchas formas de cristianismo apóstata. Es peligrosa porque distorsiona la imagen de Dios en sus criaturas, haciéndolo ver como vengativo y demandante, o permisivo con el pecado. La iglesia verdadera presentará un cuadro balanceado de todos los atributos de Dios y mostrará cómo su justicia y su misericordia se combinan en la verdad de que Dios es amor.
Los que salen de Babilonia, rechazan las enseñanzas antibíblicas y siguen las enseñanzas de Cristo.
c) El mensaje del tercer ángel:
"Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira... No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús". -- Apocalipsis 14:9-12.
El mensaje del tercer ángel divide a todo el mundo en dos grupos porque demanda una decisión. En un grupo se encuentran los cristianos apóstatas quienes "adora[n] a la bestia y a su imagen, y recibe[n] la marca en su frente o en su mano". En el otro están los que rechazan la autoridad de la bestia: son "los santos... que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".
Notemos el contraste entre dichos grupos. Los que reciben la marca de la bestia son adoradores transigentes que siguen ideas y prácticas acomodaticias y de factura humana. Los "santos" se distinguen por su "paciencia", su obediencia "a los mandamientos de Dios" y porque "permanecen fieles a Jesús".
Después que este triple mensaje haya sido proclamado, Jesús volverá para "cosechar" a los salvados.
"Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada". -- Apocalipsis 14:14-16.

3. LA IGLESIA DE CRISTO DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
¿Ha admirado usted alguna vez a un cristiano maduro y estable, maravillándose por su devoción, paciencia y fe, y ha deseado tener una experiencia espiritual similar? En Apocalipsis 14 Dios da un mensaje especial para nuestros días, porque puede producir una experiencia semejante.
Apocalipsis 12:17 identifica a los cristianos del tiempo del fin como a "los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo". Resumamos las características de los cristianos de los últimos días:

a)"Tienen el testimonio de Jesucristo". Aún cuando Satanás lanza su ira contra ellos, permanecen fieles a Jesús. Su fe es un don de Dios (Efesios 2:8). La iglesia de los últimos días ve más y más claramente el verdadero carácter de Cristo y por gracia, a través de la fe, llegan a ser monumentos vivientes del poder de un Dios que habita en ellos.

b)"Guardan la fe de Jesús" (Apocalipsis 14:12). La fe que Jesús tuvo, la fe que enseñó, la fe que vivió, ahora llena el corazón de los cristianos. Los creyentes no solo tienen la verdad sino que también la "guardan", la siguen. Para ellos la religión es vida, las creencias están correlacionadas con la práctica y la fe se une a la obediencia. Han descubierto que las grandes enseñanzas de la Biblia, cuando se aplican a la vida diaria, producen una vida cristiana dinámica. Encuentran que las grandes verdades bíblicas despiertan un amor y una devoción a Cristo que satisface cada necesidad y anhelo del corazón humano.

c)"Guardan los mandamientos de Dios" -los Diez Mandamientos, la ley moral de Dios. Sobre todas las cosas quieren obedecer cada deseo divino. Muestran su amor a Dios y su amor a sus semejantes siguiendo todos los mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto, que nos ordena adorar a nuestro Creador honrando el sábado, el día de reposo, el séptimo día.

d) Comparten el mensaje del "evangelio eterno" por todo el mundo (Apocalipsis 14:6). El evangelio declara que el pecado separa al individuo de Dios, pero que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó de la tumba para que podamos experimentar una relación salvadora con él. La iglesia de Cristo ha estado invitando a gente de todo el mundo a salir de su confusión religiosa y a formar una relación con Jesús basada solamente en las verdades bíblicas.

e) Los domina un mensaje de urgencia "porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura" (Apocalipsis 14:15) y millones de personas todavía no han encontrado a Cristo.

f) Los consume la misión dada por Dios, porque "ha caído Babilonia, la gran ciudad" suplican a los que todavía están viviendo en confusión religiosa que "salgan de ella" (Apocalipsis 18:4). Desean compartir con todos la relación maravillosa y feliz que tienen con Cristo.
Todo esto y más une los corazones de los millones de creyentes de los últimos días descritos en el libro de Apocalipsis. Su vida de gozo los induce a unirse al apóstol Juan para extenderle esta invitación:
"Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros, como nosotros estamos unidos con Dios el Padre y con su Hijo Jesucristo. Escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa". -- 1 S. Juan 1:3-4, V. Popular.
Mediante su Espíritu y su iglesia, Jesús le invita a usted a venir a él y a rendirle su vida:
"El Espíritu y la Esposa [la iglesia] dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente". -- Apocalipsis 22:17.
4. LAS DOS COSECHAS
Los mensajes de los tres ángeles culminan cuando Jesús regresa a la tierra para "cosechar a los salvados de todos los tiempos" (Apocalipsis 14:14-16). Jesús reúne a todos los salvados y los transporta a sus "muchas moradas" en el cielo (S. Juan 14:1-3). Elimina para siempre el pecado, la enfermedad, la miseria y la muerte. Los santos comienzan a vivir vidas nuevas y gloriosas con Cristo: cada día es más dichoso y pleno que el anterior, y así por toda la eternidad (Apocalipsis 21:1-4).
Jesús también "cosechará" a los malvados en ocasión de su segunda venida.
"Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, ...y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos". -- Apocalipsis 14:17-20.
La destrucción final será una trágica experiencia. Un evento especialmente triste para Cristo porque deberá destruir a quienes rehusaron la salvación. Jesús "es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 S. Pedro 3:9).
Cuando Jesús venga para cosechar la tierra, ¿en qué lado estará usted? ¿Se encontrará entre el grano maduro con los redimidos de todos los tiempos (Apocalipsis 14:13-16), o se hallará entre las uvas maduras de la ira, los perdidos (Apocalipsis 14:17-20)?
La cuestión está claramente definida. De un lado, Jesús permanece con sus manos extendidas, las mismas que fueron clavadas en la cruz por nosotros, instándonos a ponernos del lado "de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" (Apocalipsis 14:12). Del otro lado están las voces de meros seres humanos, diciéndonos que la obediencia a toda la Biblia y a todos los mandamientos de Dios no es importante.
La multitud frente al balcón de Pilato, hace dos mil años, tuvo que enfrentar una decisión similar. De un lado estaba Jesús, el divino-humano Dios-hombre. Del otro, Barrabás, un hombre sin esperanza, incapaz de ayudarse a sí mismo o de ayudar a los que presenciaban la trágica escena. Y cuando las palabras de Pilato llegaron a la multitud, "a quién queréis que os suelte?, la multitud vociferó en tono airado, "¡a Barrabás"¡
"Entonces preguntó Pilato, ¿qué haré con Jesús, que se dice el Cristo?
La gente, a una, gritó: "¡Crucifícalo!
Y Jesús, el inocente, fue crucificado; y Barrabás, el culpable, fue dejado libre (Ver S. Mateo 27:20-26).
¿A quién elegirá usted hoy, a Barrabás o a Jesús? ¿Elegirá usted seguir las ideas de factura humana y las enseñanzas contrarias a los Diez Mandamientos y al evangelio eterno de Jesús? ¿O decidirá "guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús"? Recuerde, Jesús es el Único que promete enviar su Santo Espíritu para aclarar cualquier perplejidad que lo turbe, sanar cada aflicción que lo agobie y satisfacer cada deseo de su corazón.

martes, 20 de marzo de 2012

UN SALVADOR PRESENTE

Descubra 11:Un Salvador Presente

Estudio Bíblico "Descubra Online" 11 de 20.

Cuando un joven escocés llamado Pedro Marshall se encontraba perdido en una ciénaga, cerca de Bamburg, en una noche muy oscura, Dios lo llamó por su nombre; "¡Pedro!" Cuando la voz celestial lo llamó de nuevo, Pedro se detuvo en su camino, miró hacia abajo, y descubrió que estaba a un paso de resbalarse en una cantera de piedra caliza abandonada.
¿No sería maravilloso que cada uno de nosotros pudiera escuchar a Dios llamarnos por nuestro nombre? ¿No sería magnífico si él fuera ese amigo íntimo con el que pudiéramos sentarnos en nuestra casa y tener una larga charla acerca de nuestros problemas y aspiraciones?


1. ACCESO ILIMITADO A JESÚS
Aunque no lo crea, podemos acercarnos más a Jesús que si él estuviera viviendo con nosotros en forma visible. Tener personalmente a Cristo en nuestra ciudad sería maravilloso, por supuesto, pero piense en las grandes multitudes que se apretujarían para verlo de cerca. Piense lo ocupado que estaría. Nos sentiríamos muy afortunados si pudiéramos tener unos minutos de conversación con él en toda su vida.
Pero Cristo desea cultivar una relación personal con cada uno de nosotros. Esa es la razón por la que dejó esta tierra para ministrar en forma especial desde el cielo. Allí Jesús no está limitado a un solo lugar como cuando vivía en la tierra. A través del Espíritu Santo, él está muy cerca de cada persona que se lo pida, para guiarla en forma individual.
¿Qué animadora promesa le hizo Jesús a sus seguidores poco antes de ascender al cielo?
"YO ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS, hasta el fin del mundo?" -- S. Mateo 28:20. (A menos que se indique algo diferente, los textos bíblicos en esta Guía de Estudio son de la versión Reina-Valera revisada en 1960).
¿Qué hace Jesús en el cielo que posibilita que "esté siempre con nosotros"?
"Por tanto, TENIENDO UN GRAN SUMO SACERDOTE que traspasó los cielos, JESÚS EL HIJO DE DIOS, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". -- Hebreos 4:14-16.
Jesús es nuestro representante en el cielo porque "tentado en todo según nuestra semejanza", puede compadecerse "de nuestras debilidades" y nos da su gracia y "oportuno socorro". Con Jesús como sumo sacerdote ya no existe la distancia con el cielo.
¿Qué lugar ocupa Jesús en el cielo?
"Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado A LA DIESTRA DE DIOS". -- Hebreos 10:12.
El Cristo que nos comprende es nuestro representante personal ante el trono, "a la diestra de Dios".
¿Cómo se preparó Jesús para ser nuestro sacerdote?
"Por lo cual debía ser en todo semejante a sus HERMANOS, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, ES PODEROSO PARA SOCORRER a los que son tentados". -- Hebreos 2:17-18.
Nuestro "hermano", que fue "tentado" como nosotros, es ahora nuestro Sumo Sacerdote, a la diestra del Padre. "En todo semejante", sufrió la angustia del hambre, la sed, la tentación. Él también sintió la necesidad de simpatía y comprensión.
Pero por sobre todo, Jesús está calificado para ser nuestro Sumo Sacerdote porque él murió en "para expiar" nuestros pecados. Pagó el precio de nuestros pecados muriendo en nuestro lugar. Este es el evangelio, las Buenas Nuevas, para que todos los seres humanos en dondequiera y para siempre.
Uno de nuestros pastores nos contó esta experiencia: "Cuando nuestra hija menor tenía tres años, no de sus dedos quedó atrapado en una silla plegable y se le astilló el hueso. Cuando la llevábamos al doctor, sus gritos de dolor desgarraban nuestro corazón. Pero en forma especial nos conmovió lo que dijo nuestra hijita de cinco años. Nunca olvidaré sus palabras después que el doctor atendió a su hermanita. Sollozando, dijo: '¡Oh, papá, hubiera deseado que fuera mi dedo'!"
Cuando la humanidad fue aplastada por el pecado y condenada a morir eternamente, Jesús dijo: "¡Padre, cuánto deseo que me hubiera sucedido a mí!" Y el Padre complació su deseo, con la muerte en la cruz. Nuestro Salvador experimentó toda la agonía y todo el tormento que cualquiera de nosotros hubiera podido sufrir, y mucho más.
2. EL EVANGELIO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Cuando el pueblo de Israel acampó al pie del Monte Sinaí, Dios instruyó a Moisés para que construyera un santuario portátil para que le adoraran, "conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte" (Éxodo 25:40). Casi quinientos años después, el gran templo de piedra del rey Salomón reemplazó al santuario portátil. Ese templo fue construido con la misma distribución del santuario de Moisés.
¿Qué propósito tenía Dios en mente cuando dio a Moisés las instrucciones para construir el santuario?
"Y harán un santuario para mí, y HABITARÉ EN MEDIO DE ELLOS". -- Éxodo 25:8.
El pecado causó una trágica separación entre los seres humanos y su Creador. El santuario fue la forma en que Dios mostró cómo él podía vivir de nuevo entre sus criaturas. Ilustraba su plan de salvación.
El santuario, y más tarde el templo, llegaron a ser el centro de la vida religiosa y la adoración en los tiempos del Antiguo Testamento. Cada mañana y cada tarde el pueblo de Israel se reunía alrededor del santuario y establecía contacto con Dios por medio de la oración (S. Lucas 1:9, 10), reclamando la promesa divina: "donde me encontraré contigo" (Éxodo 30:6).
El Antiguo Testamento enseña el mismo evangelio de salvación que el Nuevo Testamento. Ambos señalan a Jesús muriendo por nosotros y ministrando como Sumo Sacerdote en el santuario celestial.
3. EL MINISTERIO DE JESÚS POR NOSOTROS REVELADO EN EL SANTUARIO
El santuario y sus servicios revelan lo que Jesús está haciendo ahora por nosotros en el santuario celestial. Los capítulos 25 al 40 de Éxodo describen los servicios y ceremonias del santuario del desierto con todo detalle. Un breve resumen de su mobiliario aparece en el Nuevo Testamento, con las siguientes palabras:
"Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio". -- Hebreos 9:1-5.
El santuario tenía dos compartimentos: el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Frente al santuario había un atrio, o patio, donde estaba el altar de bronce sobre el cual los sacerdotes ofrecían los sacrificios. También había una fuente en la que se lavaban.
Los sacrificios que se ofrecían en el altar de bronce simbolizaban a Jesús, "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (S. Juan 1:29). Cuando el pecador arrepentido se acercaba al altar con su sacrificio y confesaba sus pecados, era limpiado. De la misma manera, el pecador de hoy, obtiene perdón y limpieza por medio de la sangre de Jesús (1. S. Juan 1:9).
En el primer compartimento, o Lugar Santo, ardía continuamente el candelabro de siete lámparas, que representaba a Jesús, la continua "luz del mundo" (S. Juan 8:12). La mesa del pan consagrado simbolizaba que él satisface nuestra hambre física y espiritual como "el pan de vida" (S. Juan 6:35). El altar de oro del incienso representaba las oraciones de intercesión de Jesús por nosotros en la presencia de Dios (Apocalipsis 8:3-4).
El segundo compartimento, o Lugar Santísimo, contenía el arca de oro del pacto, que simbolizaba el trono de Dios; su cubierta de expiación, o trono de misericordia, representaba la intercesión de Cristo, nuestro sumo Sacerdote, en favor de los seres humanos pecadores que habían quebrantado la ley de Dios. Las dos tablas de piedra en las cuales Dios escribió con su dedo los Diez Mandamientos, eran guardadas dentro del arca. Los querubines de oro estaban uno a cada lado de la cubierta del arca. Una luz gloriosa brillaba entre estos dos querubines, símbolo de la presencia de Dios.
Una cortina ocultaba el Lugar Santo de las miradas del pueblo cuando los sacerdotes ministraban para ellos en el atrio. Una segunda cortina que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo, ocultaba este lugar de la mirada de los sacerdotes que entraban a ministrar diariamente en el primer compartimento.
Cuando Jesús murió, ¿qué sucedió con esta cortina?
"Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo" -- S. Mateo 27:51.
Cuando Cristo murió el Lugar Santísimo quedó expuesto, simbolizando que después de su muerte no hay ningún impedimento entre el Dios santo y el pecador sincero. Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, nos introduce a la misma presencia de su Padre (Hebreos 10:19-22). Tenemos acceso al recinto del trono celestial porque nuestro Salvador está a la diestra de Dios. Jesús nos invita y nos capacita para llegar al corazón de amor del Padre.

4. UNA REVELACIÓN DEL CRISTO QUE MURIÓ PARA SALVARNOS
Así como el santuario terrenal simbolizaba al santuario celestial, también los servicios que se realizaban allí son "una figura y sombra de las cosas celestiales" (Hebreos 8:5). Pero hay una sorprendente diferencia: los sacerdotes que servían en el santuario terrenal no podían perdonar pecados, pero en la cruz Jesús "se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado" (Hebreos 9:26).
El libro de Levítico, en el Antiguo Testamento, describe en detalle los servicios del santuario. Las ceremonias rituales se dividían en dos partes: los servicios diarios y los servicios anuales.
En los servicios diarios, los sacerdotes ofrecían sacrificios por los individuos y por toda la congregación. Cuando alguien pecaba, traía un animal perfecto como ofrenda por el pecado, ponía "su mano sobre la cabeza de la ofrenda de la expiación", y la degollaba "en el lugar del holocausto" (Levítico 4:29). La culpabilidad del pecador era transferida al animal inocente, poniendo las manos sobre él y confesando el pecado. El animal era sacrificado y su sangre derramada, porque señalaba el sacrificio supremo que Cristo haría sobre la cruz, donde tomaría nuestra culpabilidad. El perfecto y sin pecado, se haría "pecado por nosotros" (2 Corintios 5:21).
5. ¿POR QUÉ LA SANGRE?
"Porque sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Hebreos 9:22). Lo que sucedía en el santuario del Antiguo Testamento señalaba al supremo acto salvador de Cristo. Habiendo muerto por nuestros pecados, él "entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención" para nosotros (vers. 12). Cuando Jesús derramó su sangre en la cruz por nuestros pecados, "el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo" (S. Mateo 27:51). Consumado el sacrificio de Cristo en la cruz, los sacrificios de animales ya no eran necesarios.
Cuando Jesús vertió su sangre en la cruz, él estaba ofreciendo su perfecta obediente vida como un substituto por nuestros pecados. Cuando el Padre y el Hijo fueron separados en el Calvario, el Padre apartó su rostro en angustia y el Hijo murió con el corazón quebrantado. Dios el Hijo entró en la historia para llevar sobre sí mismo las consecuencias del pecado y demostrar cuán trágica la iniquidad realmente es. Él pudo entonces perdonar a los pecadores sin quitarle importancia al pecado.
6. UNA REVELACIÓN DE JESÚS: VIVE PARA SALVARNOS
¿Cuál es la obra diaria de Jesús en el santuario celestial?
"Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acerca a Dios, VIVIENDO SIEMPRE PARA INTERCEDER por ellos". -- Hebreos 7:25.
Jesús ahora presenta su sangre, su sacrificio, en favor nuestro. Trabaja diligentemente para salvar a cada ser humano de la tragedia del pecado. Algunos creen erróneamente que, como nuestro Intercesor, Jesús implora a un Dios renuente que nos perdone. Pero lo cierto es que el Padre acepta gozosamente el sacrificio de su Hijo en nuestro favor. Ambos trabajan juntos para que haya una reconciliación.
Como nuestro Sumo Sacerdote en el cielo, Cristo también aboga por la humanidad. Él obra para ayudar al indiferente a pensar de nuevo en la gracia y a los pecadores desesperados a descubrir esperanza en el evangelio, e impulsa a los creyentes a encontrar más riquezas en la Palabra de Dios y más poder en la oración. Jesús está moldeando nuestras vidas en armonía con los mandamientos de Dios, ayudándonos a desarrollar caracteres que permanezcan firmes en el tiempo de la prueba.
Jesús dio su vida por cada persona que haya vivido alguna vez en este mundo. Y ahora, como Sumo Sacerdote, o Mediador, apela al ser humano a aceptar su muerte por sus pecados. Aunque reconcilió al mundo caído por medio de la cruz, no nos puede salvar a menos que aceptemos su gracia. No nos perderemos porque somos pecadores, sino porque rehusemos aceptar el perdón que Cristo ofrece.
El pecado destruyó la relación íntima que Adán y Eva disfrutaron una vez con Dios, pero Jesús, como el Cordero de Dios, murió para libertar a la humanidad del pecado y restaurar la amistad perdida. ¿Ha descubierto usted como su Sumo Sacerdote a Aquel que vive para siempre para que esa relación sea estrecha y vibrante?
La muerte expiatoria de Cristo es única. Su ministerio celestial: incomparable. Solamente él hace posible que el Espíritu divino viva en nuestros corazones. Hizo todo por nosotros y merece que nosotros hagamos un compromiso con él. Aceptemos a Jesús completamente como el Salvador y Señor de nuestra vida.